miércoles, 11 de septiembre de 2019

Existe relación entre el acoso laboral y la depresión.

La depresión, junto con la ansiedad, es una de las patologías más comunes entre los empleados que sufren acoso laboral. Rosa Gutiérrez Labrador, jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Universitario Infanta Sofía, situado en San Sebastián de los Reyes, desgrana en una entrevista con Redacción Médica las claves para detectar, prevenir y actuar contra la depresión en entornos laborales.

¿Cuál es la prevalencia del acoso laboral en España?

La prevalencia de acoso laboral en los distintos estudios oscila en torno al 14 por ciento. Destaca la mayor frecuencia de las mujeres como víctimas de acoso. También es un factor de riesgo de sufrir acoso la mayor antigüedad en el puesto de trabajo.

El acosador es, con más frecuencia, hombre, y es más frecuente el mobbing descendente en el que el acosador tiene una categoría superior a la víctima.

Las formas más frecuentes de acoso según el V Barómetro Cisneros son asignar trabajos sin valor o utilidad alguna, rebajar a la persona asignándole trabajos por debajo de su capacidad profesional o sus competencias habituales, ejercer contra la persona una presión indebida o arbitraria para realizar su trabajo, desvalorar sistemáticamente su esfuerzo o éxito profesional o atribuirlo a otros factores o a terceros, evaluar su trabajo de manera inequitativa o de forma sesgada, amplificar y dramatizar de manera injustificada errores pequeños o intrascendentes y menospreciar o menoscabar personal o profesionalmente a la persona.

¿Qué porcentaje de trabajadores padecen depresión como consecuencia de estar sometidos a mobbing?

En todos los estudios se encuentra una relación positiva entre el acoso y la depresión, considerándose la depresión junto con la ansiedad como uno de los síntomas más prevalentes en las primeras etapas en las que el trabajador está siendo víctima de acoso laboral. Es importante la detección del acoso laboral en estas etapas porque la actuación es mas eficaz y el tratamiento más útil.

Según la VII Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo, el 60 por ciento de los encuestados considera que el trabajo ha producido o agravado su depresión, y solo el 61,1 por ciento de los trabajadores con depresión ha recibido tratamiento, ya que el estigma que todavía rodea la enfermedad hace que muchos pacientes no busquen ayuda.

Además, el acoso laboral puede tener efectos a largo plazo sobre la salud mental hasta años después de la exposición. ¿Por qué?

Cuando el acoso laboral se mantiene en el tiempo o reviste especial gravedad, la víctima presenta síntomas depresivos (de inseguridad respecto a su capacidad laboral, pérdida de autoestima, sentimientos de inadecuación, de dificultad para enfrentar tensiones mínimas) y de estrés postraumático, que cuando tienen su causa en el entorno laboral se reactivan ante situaciones que le evocan la situación traumática. Toda esta sintomatología si se ha mantenido en el tiempo el acoso se cronifica, y le hace tener dificultades familiares, sociales y laborales para adaptarse a nuevos puestos de trabajo, lo que constituye un círculo vicioso del que le resulta muy complicado salir sin ayuda especializada.

¿Qué puede explicar la relación bidireccional entre el acoso laboral y la depresión?

Existe una fuerte evidencia científica de que una situación de estrés mantenida en el tiempo (como es el caso en las situaciones de acoso laboral) produce a nivel cerebral alteraciones neurobiológicas (↓5 HT y NA, implicadas en la aparición de diferentes síntomas depresivos: emocionales, cognitivos, somáticos y comportamentales), cambios celulares y moleculares (alteración del ciclo vital de las neuronas, y glia y ↓ factores neurotróficos) y cambios estructurales (como, por ejemplo, a nivel de hipocampo), y funcionales (neuroendocrinos) que están en la base del Trastorno Depresivo.

A su vez, la enfermedad mental como la depresión sigue suponiendo un factor de estigmatización ante la sociedad, lo que junto a la imposibilidad que supone esta patología para adoptar una actitud precoz, de defensa ante el acoso laboral, supone un mayor riesgo de ser víctima del mismo. La lucha contra el estigma que supone la enfermedad mental es en sí misma un avance en la lucha contra el mobbing.

El mobbing junto a la depresión tienen un elevado impacto laboral: presentismo, absentismo, desempleo... ¿Cómo se debería abordar este tándem desde el tejido empresarial?

Los médicos de empresa tienen aquí un importante papel. En primer lugar por sus posibilidades de prevención, aspirando a potenciar la resiliencia de los trabajadores en Salud Mental, desde un abordaje integral de los aspectos físicos, psicológicos y sociales. En segundo lugar, con una detección precoz de la depresión que permita una mejor evolución con menor duración del episodio depresivo y una recuperación completa.

Las empresas tienen aquí la posibilidad de contribuir a disminuir el sufrimiento del paciente y favorecer una recuperación funcional más rápida disminuyendo el absentismo laboral. El apoyo del médico de empresa al trabajador víctima de acoso laboral es fundamental para un afrontamiento más adecuado de la situación.

Por último, pueden apoyar al paciente depresivo tras su reincorporación laboral. En este sentido, detectar el mantenimiento de síntomas residuales depresivos, que se mantienen tras la mejoría inicial y que a menudo no son valorados o pasan desapercibidos, como los síntomas cognitivos de la depresión, es importantísimo.

Según algunas fuentes, el 80 por ciento de la pérdida de productividad debida a la depresión se atribuye a una inadecuada capacidad en la ejecución de las tareas más que a la ausencia del puesto de trabajo. ¿Qué papel desempeñan los síntomas cognitivos de la depresión en la recuperación funcional del paciente?

Es crucial la importancia de los síntomas cognitivos de la depresión, que es uno de los aspectos que con más frecuencia se mantienen de forma residual tras la mejoría inicial. Los pacientes se reincorporan al trabajo y a sus vidas con una merma de su capacidad cognitiva con dificultades de atención, concentración y memoria, déficits en la valoración de las alternativas y la toma de decisiones, disminución en la capacidad de ejecución y planificación de sus actividades, menor agudeza mental y un enlentecimiento de la velocidad de pensamiento. Detectar estos síntomas, que pueden ser tratados con fármacos antidepresivos adecuados, es crucial para la recuperación funcional efectiva del trabajador con depresión.

El objetivo terapéutico de la depresión, en la actualidad, solo puede ser la remisión completa, incluyendo los síntomas cognitivos del trastorno depresivo que son de gran importancia para que el paciente consiga recuperar su funcionalidad y su calidad de vida, solo así evitaremos el presentismo y el estigma que va asociado a él. La mejora de la colaboración entre los servicios de psiquiatría y los de medicina del trabajo se hace en este sentido imprescindible.

Algunos estudios hablan de que los adultos objeto de mobbing a menudo habían sido acosados en la escuela, estableciendo una relación entre ambos tipos de acoso. ¿A qué se puede deber esta situación?

El bullying escolar condiciona en la víctima, por un lado, una especial vulnerabilidad ante conductas de maltrato, de forma que existe evidencia científica de que el maltrato de cualquier tipo en la infancia condiciona una mayor frecuencia de patología psiquiátrica, peor evolución de la misma y mayor gravedad.

Por otra parte, la víctima de bullying escolar presenta una indefensión aprendida, que hace que sea incapaz de hacer frente al maltrato psicológico, aceptándolo en un alto porcentaje de los casos como una actitud normal hacia ella.

¿Hacia dónde deberían ir las estrategias para reducir los casos de acoso laboral y prevenir, así, el desarrollo de enfermedades mentales como la depresión?

En primer lugar, es crucial sensibilizar a los trabajadores a una tolerancia cero ante el acoso laboral, el acoso solo es posible si existe la complicidad de los compañeros del acosado de una forma activa o pasiva mirando a otro lado.

Es importante que se divulgue entre los trabajadores la existencia de protocolos de prevención del acoso en el lugar de trabajo, que existen en todas las empresas, y que estos protocolos se apliquen de forma precoz cuando es posible abordar la situación sin un daño a la salud mental de la víctima.

Por último, sería necesario crear un Observatorio contra la violencia en el lugar de trabajo, que permita contar con datos de la dimensión del problema, y cuente con los mecanismos necesarios para que el trabajador pueda acudir de forma anónima para denunciar una situación, y tenga mecanismos para valorar su credibilidad y actuar como mediador para la resolución del problema de forma previa a la vía judicial.

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